2/5/09

A propósito de la crisis del secreto bancario y de la gripe mexicana


HTML clipboard Estimado compadre,

Acuso recibo de su última misiva desde su Patagonia profunda donde me comunica su preocupación ante el peligro del fin del secreto bancario en el país de sus ancestros y así su gobierno descubra la libreta de ahorro en el UBS que le dejaron en herencia sus antepasados valesanos.

No se preocupe compadre, pues le aseguro que eso no sucederá nunca, a pesar de las presiones internacionales para que la Confederación colabore con los gobiernos que pidan información sobre el dinero robado por las oligarquías corruptas y que "se sospechan", están depositadas en los bancos suizos.

No sucederá compadre, pues Suiza sin el secreto bancario no existe. Es una institución que hace parte de sus fundamentos históricos. Recuerde que hasta su admirado Calvino, padre de la Reforma, y considerado como el ideólogo por excelencia del capitalismo, fue uno de los primeros en considerar moral el lucro, el ahorro y los intereses por préstamos de dinero.

Estamos de acuerdo, compadre, que hay una doble moral en todo esto, y que el secreto bancario no debe ser utilizado para favorecer la evasión fiscal, como lo hace el Hugo, ni tampoco para favorecer la fuga de capitales de nuestros empobrecidos países del Sur.

Tranquilo compadre, su cuentecita de ahorro que le dejaron sus abuelos no correrá peligro, porque que las tasas de interés que pagan por ahorrar, son irrisorias comparadas a los intereses de los fondos especulativos, como los que llevaron a la ruina al UBS en los Estados Unidos. Tranquilo, que las cabezas pensantes de la Confederación encontraran siempre la forma adecuada para que los capitales extranjeros sigan llegando secretamente a las cajas fuertes de sus bancos en toda impunidad.

Post Scriptum: la gripe de la crisis

Me olvidaba contarle que la Katty mandó a pedir una caja de Tamiflu para prevenir la famosa gripe que comenzó llamándose porcina, y ahora con su nombre científico de AH1N1, y que finalmente terminará siendo recordada, simplemente, como la “gripe mexicana”, mal le guste a nuestros cuates mexicanotes.

Una gripe para bajarle la presión social a la crisis mundial que tiene por las cuerdas al neoliberalismo, y a la “banda de delincuentes” que lo dirigen. Pero como siempre sucede compadre, la desgracia de los pobres agripados hace la felicidad de las ricas farmacéuticas. No se imagina usted la cara de felicidad de los accionistas de Roche y de otras marcas que se están haciendo “la América” vendiendo sus reservas del medicamento que me pidió la Katty, y haciendo cuentas de lo que ganarán por fabricar la futura vacuna.

Un amigo de la OMS me confesó “off de record” que en realidad la famosa pandemia no es más que una simple gripe estacional, esta vez con cepa mexicana, como ha habido otras con cepas rusa, chilena, búlgara, etc., y la que fuera la más terrible, la gripe española. En fin de cuentas, una gripe H1N1, normal, que como cada año se lleva numerosos muertos en el mundo, pero que nadie asocia a una pandemia. Sólo que ahora el turismo mexicano “paga el pato” y los productores de carne de cerdo lloran.

Al final de cuentas lo mismo de siempre compadre. Ya lo vivimos con la gripe aviar, que sólo sirvió para que la Confederación le ayudara a Roche incrementar sus beneficios, comprándole en 2007 una reserva de 7 millones de antivirales Tamiflu (uno por cabeza de habitante), medicamento que ya no sirve, porque ya prescribió.

Lo único bueno de todo esto compadre, es que con la sicosis colectiva de la gripe porcina, el precio de las chuletas de cerdo han disminuido de la mitad. Sabrosas parrilladas me esperan para este fin de semana con fondo de crisis…

Me despido esperando que siga con buena salud. Hasta la próxima.

Aldu (2.05.2009)

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