
Estimado compadre Aldu,
Nosotros estamos bien, sin catarrito alguno, afortunadamente, pero abrumados con tanta desinformación. Perdona que no te haya escrito antes, pero como tú comprenderás andaba muy atareada, tanto por lo que implica esta continencia, todo cerrado, sin actividades económicas, sin clases (ya te podrás imaginar a León Santiago en casa tantos días encerrado), como por el daño que se causó al sector porcícola.
Ni te imaginas. El consumo de la carne de cerdo cayó a cero, lo que significa que más de cien mil toneladas de carne que tienen que salir cada mes de las granjas a los centros de consumo están varadas. Los productores están desesperados, no saben que van a hacer con toda la producción ya lista para salir al mercado y sin posibilidad alguna de que esto se arregle en lo inmediato.
No hay cerdos enfermos
Nos la hemos pasado organizando conferencias de prensa, haciendo boletines, concertando entrevistas con los especialistas en la materia, en fin, haciendo todo lo posible para detener el irremediable daño a esta actividad económica. Lo que se logró hacer con la participación de los productores, los médicos veterinarios especialistas en cerdos y los investigadores es que le cambiaran el nombre a esta influenza, pues resulta que según los reportes de las granjas en México no hay un sólo caso de marranitos enfermos con este virus.
Hemos estado entre el susto y el chiste, entre la desconfianza y el agobio, mientras los rumores siguen. Sin embargo, no conozco a nadie que se haya enfermado de esto...ni nadie de las personas que nosotros conocemos sabe de alguien cercano que se haya visto afectado con este nuevo virus. Sin embargo, todos los días, puntualmente, las autoridades de Salud y el mismo presidente del país salen en los medios para informar que ya van ocho muertitos, que ya van nueve, que si son diez, que si ya 80, y ahora 150...en un país con 120 millones de habitantes, por favor, eso no es nada, se mueren más, muchos más todos los días de hambre, de atropellamientos, por la delincuencia...por negligencia médica...
Mientras Roche se sigue enriqueciendo...
En fin, querido compadre eso que estamos viviendo es lo único que nos faltaba para darle a México la estocada...Mientras todo esto sucede, Roche se sigue enriqueciendo con la venta del Tamiflu, y otras empresas con la millonaria venta de los tapabocas (somos más de 20 millones de habitantes tan sólo en la zona metropolitana).
Ahora ya nadie habla del creciente desempleo en el país, de la creciente inconformidad hacia el partido gobernante, de la desconfianza hacia nuestro sistema de seguridad, del miedo permanente por la aparición diaria de ejecutados, de la falta de dinero para comprar medicamentos, de la angustia de las mamás para estirar el dinero...
Casualmente también esto pasa justo en estos días cercanos al 1 de mayo, cuando los desfiles de los trabajadores de los sindicatos "alineados" en épocas del PRI, se han convertido año con año en manifestaciones cada vez más agresivas en contra del PAN...y justo también a unos dos meses de que se realicen las votaciones nacionales para elegir a los diputados y senadores del Congreso.
Que no se oculten los verdaderos problemas
Compadre, ojalá todo este "desmadre" sirva cuando menos para poner ante los reflectores los grandes problemas que tenemos los mexicanos, como es el ineficiente sistema de salud. Yo creo que todos alguna vez lo hemos padecido, como no te vas a morir de neumonía si cuando llegas a solicitar el servicio te dejan cuando menos unos cinco días en la llamada "sala de urgencias" que no es más que un cuartote con muchas camas, sólo separadas con unas cortinas, y como todas están ocupadas igual te dejan en el pasillo, con unos ventarrones helados de aire sin importar la enfermedad que traigas...da lo mismo una bronquitis, que una insuficiencia renal o un paro cardiaco...y las más de las veces ni te toman la temperatura porque, dicen "no hay termómetros"...
En fin, mi muy estimado compadre, ya no te ataranto con todo esto. Cuídate, que ya sé que en Suiza también ya hay casos de "influenza humana", o como le llama mi hijo de 11 años "influenza política".
Saludos desde México
Silvia Linares, su comadre.

